viernes, 17 de abril de 2015

La Tribu

Su raíz. Estaba allí enclavada salvajemente. 

Al barro los tambores, al barro.

El golpeteo incesante de las manos sobre los cuerpos, en el piso, al compás de sus antepasados, los transportan y entregan a un trance divino.

No se equivocan los maestros de cien años cuando miran hipnotizados el fuego eterno de las batidas sobre la tela.

Resbalan las manos, las manos arden de tanto golpear.Los cuerpos se doblan, se agitan, se quiebran de locura. Se desgarran apasionados y la tierra vuela hacia un estadío superior.

Luces sin sobras, agua flotante, miradas esquivas en perfecta unión. 

La tribu vive. 

martes, 14 de abril de 2015

El viaje del aire

Disparado a propulsión o simplemente en curso sereno, como un zumbido se mueve ante mí.

Se mueve y lo veo a veces dispararse, a veces desgarrarse, a veces perderse en un camino cuya dirección desconoce.

En la base o en altura extrema, dispara su rumbo en plena fluidez, y cuando menos se espera, se detiene y se abstrae del mundo, se suspende, levita, dejando al tiempo resumido a nada.

Amorfo y concluyente roza las cabezas aún sin desearlo, despeina pelucas y contempla ensimismado la piel erizada de algún transeunte desprevenido.

No teme al no, porque no cesa en su viaje. Se cree a sí mismo un viajero del tiempo.

Adentro/Afuera

La caída más dulce es la de caer en amor. Para quedarse guardado, envasado al vacío. Una caída dulcísima, sin medias tintas. Absoluta.


¿Y si agujereo el envoltorio y dejo que por casualidad el aire me toque? 


Y sí, lo hago. Y sí, me gusta. Y el vacío que me contiene me invade y me subyuga. Doy y recibo, voy y vuelvo de mí al todo.

lunes, 13 de abril de 2015

Hoy






Ya no te recuerdo, 

pero me quedó el reflejo de quererte.


martes, 24 de marzo de 2015

Redención


Caminó por la ciudad hundida en niebla hasta que llegó a la torre. 

Sólo bastó un chasquido de sus dedos para que la puerta se abriera y lo dejara pasar. Los pasadizos oscuros no lo asustaban y tampoco las húmedas heridas de las paredes. 

Escaleras arriba lo esperaba su salvación envuelta en un sobre lacrado y hacia ella fue apurando el paso, mutando la piel y despojándose de su malicia. 

Sólo una pregunta lo atormentaba: ¿sería su salvación su libertad?

viernes, 13 de marzo de 2015

Palabrerío

Conocí al hombre sin cuerpo. Que me abrazó sin brazos, me besó sin labios y me enamoró con palabras. 

Conocí al hombre que nunca vi. Que imaginó mis manos, arrebató mi calma y se durmió conmigo y a la vez, sin mí.

Cedí al más tímido y primitivo de los enlaces, un enlace sensorial, asimétrico e inevitable (proclamado en sílabas amorosamente ordenadas en forma de desahogo y sin otra intención que la de exponerse).

Conocí al hombre sin cuerpo, que me hizo recordar cuándo las palabras muerden, queman, enfrían y aniquilan. Y que también pueden erigirse en la más cálida mentira.


Alguien dijo alguna vez: "Tu silencio no es más que una manifestación de tu cobardía". Ahora que tampoco hay palabras. Ahora, ahora te lo digo.

jueves, 5 de marzo de 2015

El juicio


El filo de la historia le marcó la cara y le tatuó los huesos. En total calma, descosió el hilván de sus relatos y se aplomó sobre la silla a esperar el veredicto del jurado. No hubo méritos en el caso y sin embargo la sala estaba completa hasta el desborde. 

La cabeza gacha y las manos tendidas sobre el regazo eran la señal inequívoca de su rendición a un destino que ya estaba escrito y que él había desoído durante todo ese tiempo. 

A pesar de su saña consigo mismo, aquellos hombres y mujeres de pie lo declararon inocente, un devenir certero para quien siempre se había concebido culpable.